Crónicas

Cuarenta años de trueno: Helloween y Obús firman en el Concert Music Festival la noche más épica del verano

7 Ago 2026

Hay esperas que duran cuatro décadas y que se resuelven en una sola noche. La del 6 de agosto de 2026 era una de ellas. Helloween, la banda alemana que inventó el Power Metal, jamás había pisado la provincia de Cádiz en sus cuarenta años de historia. Y eligieron el Concert Music Festival de Chiclana para saldar esa deuda. Lo hicieron con una puesta en escena espectacular, una gira de aniversario que está recorriendo el mundo y la compañía de unos Obús que, fieles a su cita con la historia, volvieron a dejarse la piel sobre las tablas de Sancti Petri.

Obús: Fortu se tira al foso y el público se rinde a sus pies

Arrancó la noche con los madrileños Obús, que a estas alturas no necesitan demostrar nada, pero lo hacen igualmente. Fortu, con la tralla de quien se sabe inmortal, apareció sobre el escenario dispuesto a darlo todo. Y lo dio. Tanto que, fiel a su costumbre, acabó tirándose al foso en un gesto que el público de las primeras filas agradeció con los brazos abiertos y un rugido de complicidad. Sonaron «Va a estallar el obús», «El que más», «Te visitará la muerte», «Dinero, dinero» y la coreadísima «Autopista». Fortu, empapado en sudor y con esa voz que parece salida de una fundición, convirtió su actuación en el prólogo perfecto para lo que se avecinaba. Media hora de Heavy Metal en castellano que supo a gloria.

Helloween: cuatro décadas de Power Metal iluminan Sancti Petri

Y entonces, el momento esperado. Cuarenta años de carrera, más de treinta discos a sus espaldas y una legión de fieles que llevaban décadas esperando verlos en Cádiz. Helloween tomó el escenario del Concert Music con la autoridad de quien ha inventado un género y lo ha defendido durante cuatro décadas. La puesta en escena fue sencillamente espectacular: pantallas gigantes con animaciones de calabazas y castillos encantados, haces láser que perforaban la noche gaditana y una iluminación sincronizada con precisión quirúrgica. Las calabazas luminosas del setlist, marca de la casa, presidían un escenario que se transformaba en cada canción.

Andi Deris, eterno e incansable, se adueñó del escenario con el carisma de los grandes frontmen, mientras Michael Weikath—que, por cierto, compartía cumpleaños con quien escribe esta crónica— empuñaba la guitarra con la misma energía que cuando empezó con la banda. La química entre ambos fue uno de los regalos de la noche: dos generaciones del Metal compartiendo micro y sonrisas. Sonaron los himnos imprescindibles: la monumental «Eagle Fly Free», la vibrante «Future World», la inevitable «I Want Out» —que convirtió el recinto en un karaoke multitudinario— y la épica «Keeper of the Seven Keys», con sus más de trece minutos de cabalgata metálica. «Forever and One» puso el momento de emoción contenida, con miles de móviles iluminando la noche.

Un cumpleaños entre truenos

Lo confieso: celebrar mi cumpleaños en este concierto, mientras Kai Hansen descerrajaba Riffs a pocos metros fue uno de esos caprichos del destino que no se olvidan. Pero la noche no fue mía. Fue de Helloween, que por fin saldaron su deuda con Cádiz. Fue de Obús, que volvieron a demostrar que el Heavy Metal en castellano no entiende de jubilaciones. Y fue de todos los que abarrotamos Sancti Petri para ver cumplido un sueño que llevaba cuarenta años esperando.

– Perdi –

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